Quince minutos...
en tan solo 15 minutos me enfrente a ti,
y a la realidad mas fuerte, la muerte.
En 15 minutos, mi vida cambio.
El dolor lo he superado.
No saber que siento, no es igual que no sentir.
La luna se adormeció en tu piel
aquella noche en la playa .
Reímos y lloramos de los momentos pasados
Pero ambas sabíamos lo que la risa escondida
Deseos inacabados de la niñas de aquel día.
Pronto llegara el invierno, y recordaré...
Que en la distancia eres fuerte, segura y valiente.
Pero en la cama conmigo eres mi niña dormida.
Atenta a tu mirada, a los gestos de tu cara
al movimiento de tus manos
Intento encontrar el compás de tu cuerpo que me
mueve.
Tú eres clave de sol, eres el comienzo de todo,
eres el compás que me guía.
Eres música en mi.
Abrázame en la luna dormida
entre los chopos en flor Quiéreme con la insensatez de un niño
como se ama cuando no has vivido el dolor,
el desamor o la traición
Sumérgeme contigo en el mar de la pasión desbocada
entre las sabanas de tu cama ya gastada.
La noche en el sillón se sucedía, con
una copa de oporto en una mano y con la otra aquellos puritos habanos. Luis era
un hombre excéntrico, algo anticuado a la época que le había tocado vivir, algo
borde y antisocial.
No era la mejor compañía para una noche
de invierno... ¿o quizás si ?
Su retina captaba formas y colores, pero
su mente aquella noche no estaba en aquella habitación. Estaba a un par de
manzanas. Hoy había amado por primera vez en toda su vida y ya la había
perdido.
Quiero desaparecer,
mezclarme con la gente.
No mostrar la cara buena,
sino mi cara. Mi arrugada, vieja y malhumorada cara.
Quiero gritar en tu oído, lo estúpido que eres
Olvidarme de la etiqueta de reservado.