domingo, 31 de mayo de 2009

(34) Sustitutivo


Sustitutivo, no sustituto de tus besos,
de tus manos en mi cintura,
de tus "perra!!" en mi oído.
Pues esta ciega de amor roto,
solo come chocolate.

viernes, 29 de mayo de 2009

(33) Gritos sin sentido


¿Alguna vez habéis sentido que tenéis un algo dentro de vosotros? una animal salvaje que necesita salir y ver, tocar y experimentar la vida por el mismo... Mi animal me está gritando,
rompe mis entrañas y mi mente. Tengo un grito guardando dentro de mí. Pero no se qué quiere decirme....
Necesito liberarme

Necesito gritar



lunes, 25 de mayo de 2009

(32)


Tus palabras son vacías
Tus manos tiene sólo calor del residuo de un ayer
Quedan horas de vagas sonrisas
De besos a medio dar

miércoles, 20 de mayo de 2009

Vetusta Morla : Valiente

Tras de mi una escena y diez mil frases que repetir
Y ya ves lo que es no es
Yo no voy a contarlo mejor a ocultarlo peor
Me pongo el mejor chaqué

A veces no soy yo
busco un disfraz mejor

Tu también tienes que ver que nunca tengo mi papel
No olvido los sueños, vuelvo a lo que no acabo,
no perdí, no perdí,

porque ser valiente no es solo cuestión de suerte

sábado, 16 de mayo de 2009

(31)


Sé el final de esta historia
Sé como terminan los cuentos

Soñare que te quedas...
que quieres quedarte.

Pero no puedo perder la memoria
Ya viví varios lamentos

Sé que no puedo amarte
pero no dejo de entregarme

jueves, 14 de mayo de 2009

(30)


Quitando la venda a mi corazón roto
Descubriendo besos
Rompiendo la vieja ropa
Saboreando mi nueva sonrisa
Horas de risas, sin prisa
Se destiñe el color de mis besos

martes, 12 de mayo de 2009

(29) Mi primera emoción


Todo se ponía en nuestra contra, esa noche no quedaríamos para tomar aquel primer café. Pero al final por suerte (no por desgracia) o juegos del destino... quedamos. Aun recuerdo cuando entre en aquel coche y recibí por primera vez esa mirada. Esa mirada se me quedara grabada para siempre, como ella.
Fuimos al bar y entre mojito y cervezas fue pasando la noche. La suavidad de su piel, la frescura de sus labios, la picardía de su sonrisa, la perfección en sus curvas y el magnetismo de sus ojos hacían de ella un objeto de deseo. Sentía la necesidad de acariciarla, de saborear sus curvas y escuchar su risa. Pero la vergüenza, la inexperiencia, me impidieron hacer algo más que admirarla. Cuando se fue, me sentía turbada, eufórica... Sabía que las mujeres me atraían, pero hasta ahora no había sentido nunca una conexión verdadera con una mujer. Pero ella era diferente, tras salir por la puerta todo mi cuerpo empezó a temblar y la sonrisa más grande se dibujo en mi cara. Necesitaba volver a verla.