viernes, 14 de mayo de 2010

(75)

No es que ya no te quiera,
ni que no desee dormir en tu brazos
Quisiera ver el mar en tus ojos,
recorrer con mis manos tu cuerpo roto.
Pero la distancia me ha vencido,
y la paciencia ya la he perdido.

2 comentarios:

Ed. Expunctor dijo...

Es uno de los grandes (¿d?)efectos de la distancia. Todo lo apaga: la pasión, el deseo, ¡hasta la memoria!

Queremos la realidad siempre inmediata // salvo las locuras (locos y curas) religiosas que sólo esperan la vida tras la muerte, allá, tan lejos..., tan absurdos) //

Ed. Expunctor dijo...
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