viernes, 21 de octubre de 2011

(164)



Tengo tanto miedo a enamorarme otra vez, 
tengo tanto miedo a entregarme de nuevo. 
Que siento como el miedo, se convierte en pánico,
como me paraliza. Como retrocedo posiciones,
aunque lo único que desee sea entregarme a tus brazos.

Intento salir al mundo de nuevo, 
pero me siento como una tortuga 
que por mucho que intenta salir
se esconde en su caparazón. 

Mi caparazón guarda mis miedos, 
mis sentimientos, 
mis ganas de besar y de que me beses. 
Y mi forma de amar, que no es otra que entregarme al cien por cien




1 comentario:

cucaraton dijo...

Los únicos que no tienen miedo son los imbéciles. El miedo nos ayuda a avanzar siempre que no nos marque todos los pasos.
Me gusta leerte, un beso.